Impresiones de la manifestación de ayer en Madrid:
Ya era hora de que alguien saliese a la calle a gritar algo.
Eso fue: un grito. De hartazgo, de desorientación, de rabia.
Un conjunto de lemas salpicados de ingenio y frustración justificada.
Lo que queda por delante: encontrarles un contexto.
Elaborar una alternativa. Entender que esa es tarea de todos, que requiere un esfuerzo de abajo a arriba y que exige asumir muchas responsabilidades, además de pedirlas.
Y el enigma que no conseguí descifrar:





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